Aire acondicionado · · 7 min lectura
El aire acondicionado no enfría: las seis causas y cuál puedes mirar tú

Respuesta corta: si el aparato arranca y sopla pero el aire sale templado, en ocho de cada diez casos es filtro sucio, unidad exterior tapada o falta de gas por una fuga. Las dos primeras las puedes comprobar tú en diez minutos. La tercera, no, y quien te ofrezca «una recarguita» sin buscar la fuga te está vendiendo lo mismo otra vez el año que viene.
Primero: ¿está mal el aparato o está mal puesto?
Antes de nada, una comprobación que ahorra desplazamientos. Pon el aparato en modo frío, no en automático, baja la consigna a 18 grados y sube la velocidad del ventilador al máximo. Espera diez minutos. Si el aire sale claramente frío en la rejilla y aun así la habitación no baja de temperatura, el problema no es la máquina: es que se ha quedado corta o la estancia se calienta más de lo que el equipo puede compensar.
Nos pasa cada verano con salones orientados al oeste y ventanales sin toldo. La máquina funciona perfectamente y el cliente jura que no enfría. Lo que falla es el cálculo, y eso no se arregla con una revisión.
Causa 1: los filtros, que es la más tonta y la más frecuente
Un filtro saturado reduce el caudal de aire. Con poco caudal, el intercambiador se enfría demasiado, a veces hasta llegar a formar hielo, y por la rejilla sale un hilo de aire que no refresca nada. Es la avería que más veces resolvemos sin cobrar nada porque la resuelve el cliente por teléfono.
Se abre la tapa frontal de la unidad interior, se sacan los dos filtros de rejilla, se lavan con agua templada y jabón neutro, se dejan secar del todo y se vuelven a montar. Húmedos no, que eso cría olores. En una casa normal, una vez al mes durante la temporada de uso.
Causa 2: la unidad exterior no puede soltar el calor
La máquina no fabrica frío: mueve el calor de dentro a fuera. Si la unidad exterior no puede soltarlo, el ciclo se atasca y por dentro deja de enfriar. Basta con que esté arrinconada en un tendedero sin ventilación, tapada con una lona, detrás de unas cajas o con el intercambiador cubierto de pelusa y hojas.
Comprueba tres cosas: que tiene espacio libre delante para expulsar el aire, que las aletas no están llenas de suciedad y que el ventilador gira. Si está a pleno sol en una terraza, una sombra bien puesta que no le corte el aire mejora el rendimiento de verdad.
Causa 3: falta de gas, que siempre significa fuga
Un circuito de aire acondicionado es estanco: el refrigerante no se gasta ni se evapora con el uso. Si hay menos gas del que debería, es porque se está escapando por algún sitio. Esa es la frase que más discusiones nos ha ahorrado.
Los síntomas típicos son escarcha en el tubo fino de la conexión exterior, una diferencia pequeña entre la temperatura del aire que entra y la del que sale, y un rendimiento que empeora poco a poco a lo largo de las semanas.
La reparación correcta es localizar la fuga, repararla, hacer vacío y cargar la cantidad exacta que indica la placa del equipo. Recargar sin más es tirar el dinero, y además no es legal: los gases fluorados están regulados y su manipulación exige carnet.
Causa 4: la instalación se hizo con prisa
Hay tres fallos de montaje que producen exactamente el síntoma de «no enfría» en aparatos nuevos. Una distancia entre unidades mayor de la que admite el equipo sin carga adicional de refrigerante. Un abocardado mal hecho en las conexiones, que gotea gas durante meses. Y un vacío mal hecho o directamente no hecho, que deja aire y humedad dentro del circuito.
Ese último es el más común en instalaciones baratas, porque hacer el vacío bien lleva su tiempo y hay quien se lo salta. El equipo funciona, sí, pero enfría peor desde el primer día y dura menos.
Causa 5 y 6: la electrónica y el compresor
Si el aparato arranca, sopla, pero el compresor de la unidad exterior no llega a ponerse en marcha, ya estamos en el terreno de la avería: condensador de arranque, placa electrónica, sonda de temperatura averiada que hace creer al equipo que ya ha alcanzado la consigna, o compresor tocado.
Se distingue a oído y al tacto: con el compresor funcionando, la unidad exterior vibra y el tubo grueso está frío. Si solo gira el ventilador exterior y los tubos están a temperatura ambiente, el compresor no está trabajando.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi aire acondicionado sopla pero el aire sale templado?
Lo más frecuente es el filtro saturado, la unidad exterior tapada o la falta de gas por una fuga. Las dos primeras las puedes comprobar tú en diez minutos.
Si el aire sale frío en la rejilla pero la habitación no baja de temperatura, el problema no es la máquina: es que se ha quedado corta para esa estancia.
¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros?
Una vez al mes durante la temporada de uso en una vivienda normal. Se lavan con agua templada y jabón neutro y se dejan secar del todo antes de montarlos.
Montarlos húmedos es lo que provoca los olores a humedad al arrancar.
¿Se gasta el gas del aire acondicionado con el uso?
No. El circuito es estanco y el refrigerante no se consume. Si falta gas, es porque hay una fuga.
Recargar sin localizar y reparar la fuga es tirar el dinero: el año siguiente estarás igual.
¿Es legal que cualquiera recargue el gas?
No. Los gases fluorados están regulados y su manipulación exige el carnet correspondiente.
La intervención correcta es localizar la fuga, repararla, hacer vacío y cargar la cantidad exacta que indica la placa del equipo.
¿Cómo sé si el compresor está funcionando?
Con el compresor en marcha, la unidad exterior vibra y el tubo grueso de la conexión está frío.
Si solo gira el ventilador exterior y los tubos están a temperatura ambiente, el compresor no está trabajando y ya es una avería.
¿Lo miramos antes de que aprieten los calores?
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