Consejos · · 6 min lectura
Cambiar la bañera por un plato de ducha: las 7 decisiones que tendrás que tomar
Cambiar la bañera por una ducha se hace en 2-3 días, pero antes tendrás que tomar siete decisiones que marcan el resultado y el precio. Las repasamos en el orden en que te las preguntará cualquier instalador serio — nosotros incluidos.
1. ¿Plato de resina o cerámico?
Resina, casi siempre: se corta a la medida exacta del hueco (los huecos de bañera de 160x70 o 170x70 rara vez coinciden con medidas cerámicas estándar), es antideslizante en toda su superficie y queda a 3-4 cm del suelo. El cerámico solo cuando el cliente lo prefiere expresamente.
2. ¿Cota cero o plato visto?
La cota cero (plato enrasado con el suelo) es la opción más accesible y la más bonita, pero exige recrecido y desagüe con pendiente suficiente — no siempre viable sin obra extra. El plato visto de 3-4 cm es el equilibrio que instalamos en el 80 % de los casos: paso mínimo, obra contenida.
3. ¿Qué mampara?
Corredera de cristal templado con antical para la mayoría; abatible cuando el baño es estrecho y la corredera restaría paso; walk-in (hoja fija sin puerta) cuando el hueco supera 1,50 m y quieres máxima limpieza visual. Huye de las cortinas: con lo que cuesta el resto, cerrar mal es tirar el conjunto.
4. ¿Grifería termostática o monomando?
Termostática si os ducháis varias personas o hay mayores o niños: mantiene la temperatura clavada y evita sustos de agua hirviendo. Monomando si el presupuesto aprieta — siempre se puede subir después, la toma es la misma.
5. ¿Revestir el frente o combinar azulejo?
El hueco de la bañera queda «desnudo» al retirarla. Dos caminos dignos: combinar deliberadamente con un azulejo de contraste (muy actual, más barato) o revestir el frente completo con porcelánico neutro (más integrado, algo más de coste). Lo que no funciona: buscar «el mismo azulejo de 1995» — no existe, y el remiendo canta.
6. ¿Asiento y barras, sí o no?
Si el cambio es por seguridad o pensando en los próximos veinte años: sí. Asiento abatible y una o dos barras bien ancladas a fábrica suman 150-300 € y convierten la ducha en un espacio seguro de verdad. Se pueden añadir después, pero anclarlas con el alicatado abierto es mejor y más barato.
7. ¿Quién lo hace?
Alguien que te dé precio cerrado por escrito, plazo concreto y garantía firmada — y que puedas verificar. Pide el número de instalador, mira reseñas con nombre y apellido, y desconfía del «te lo dejo en dos mil en efectivo». En esto, el barato sin papeles sale carísimo.
Nosotros lo hacemos en 2-3 días, desde 2.900 €
Con todas estas decisiones resueltas contigo en la visita gratuita. Mira el detalle completo del servicio o mándanos una foto de tu bañera.