Aire acondicionado · · 7 min lectura
Cuántas frigorías necesito: cómo se calcula el aire de cada habitación

Respuesta corta: para una vivienda normal en el Garraf, cuenta entre 80 y 100 frigorías por metro cuadrado, y corrige al alza si la estancia mira al oeste, tiene mucho cristal o está bajo cubierta. Un salón de 25 metros pide en torno a 2.500 frigorías; un dormitorio de 12, algo más de 1.000.
Frigorías, vatios y esos números de los catálogos
Empecemos por lo que confunde a todo el mundo. En las tiendas verás la potencia en vatios y en el lenguaje de la calle se sigue hablando de frigorías. La equivalencia práctica es sencilla: una frigoría por hora son aproximadamente 1,16 vatios. Así que un equipo de 3.000 frigorías anda por los 3.500 vatios, que es lo que los catálogos llaman 3,5 kW.
Los fabricantes suelen dar dos cifras, una en frío y otra en calor, y esa segunda es mayor. Fíjate en la de frío si tu problema es el verano, que en esta zona lo es.
El cálculo rápido, y por qué no basta
La regla de los 80 a 100 vatios por metro cuadrado sirve para orientarse en el primer minuto de conversación, y nosotros la usamos por teléfono. Pero es una media, y las medias esconden justo lo que hace que una instalación funcione o no.
Estos son los factores que la corrigen, por orden de importancia en una vivienda de la costa del Garraf:
La orientación. Una estancia a poniente con sol de tarde puede necesitar un 30 por ciento más que la misma habitación a norte. Es el factor que más pesa y el que más se ignora.
El vidrio. Cada metro cuadrado de ventana sin protección solar mete mucho más calor que un metro de pared. Un salón con una cristalera de cuatro metros no se calcula igual que uno con dos ventanas normales.
La altura del techo. El cálculo por metros cuadrados da por hecho 2,5 metros. En una casa antigua del centro de Vilanova con techos de tres metros y medio, hay bastante más aire que enfriar.
La planta. Un ático bajo cubierta recibe calor por arriba todo el día. Un bajo entre medianeras, casi ninguno.
Quién y qué hay dentro. Personas, ordenadores, televisores y cocina suman. En un salón-cocina abierto hay que contar los fogones.
El error que más caro sale: pasarse
Un equipo demasiado grande enfría peor que uno ajustado, y esto sorprende a casi todo el mundo. No es una opinión, es cómo funciona.
Una máquina sobrada baja la temperatura del aire enseguida, el termostato corta y el compresor para. Al rato vuelve a arrancar. En esos ciclos cortos el equipo no llega a deshumidificar, que es la mitad de la sensación de confort en un verano húmedo de costa. El resultado es una habitación fría y pegajosa, con corrientes, más ruido y más consumo.
Además, cada arranque es el momento de mayor desgaste del compresor. Un equipo sobredimensionado hace más arranques y dura menos.
Quedarse corto tampoco es la solución: la máquina trabaja al límite todo el día, no llega a la consigna en las horas de más calor y acaba igualmente gastando de más. El objetivo es acertar, no exagerar en ninguna dirección.
¿Un aparato grande para toda la casa o varios?
Un solo equipo potente en el pasillo no climatiza los dormitorios: el aire frío no dobla esquinas. Para varias estancias, las opciones razonables son un multisplit, con una unidad exterior y varias interiores, o un sistema por conductos si hay falso techo disponible.
El multisplit tiene una ventaja poco comentada en pisos: una sola máquina en la fachada, que es lo que suele pedir la comunidad de vecinos. Y tiene una condición: las unidades interiores deben elegirse por la carga de cada estancia, no todas iguales.
Lo que hacemos nosotros antes de dar una cifra
En la visita medimos las estancias, miramos la orientación real con el sol donde está, contamos el vidrio y preguntamos por el uso. Con eso sale la carga de cada habitación y, a partir de ahí, el equipo. Es media hora de trabajo que evita años de un aparato que no va bien.
Si quieres una primera orientación sin que vayamos, mándanos por WhatsApp las medidas de la estancia, una foto de la ventana y dinos a dónde da. Con eso te decimos un rango.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas frigorías necesito por metro cuadrado?
Entre 80 y 100 por metro cuadrado en una vivienda normal de esta zona. Un salón de 25 metros pide en torno a 2.500 frigorías y un dormitorio de 12, algo más de 1.000.
Es una media: la orientación, el vidrio, la altura del techo y la planta la corrigen bastante.
¿Cuántos vatios es una frigoría?
Una frigoría por hora equivale aproximadamente a 1,16 vatios. Un equipo de 3.000 frigorías ronda los 3.500 vatios, que es lo que los catálogos llaman 3,5 kW.
Si tu problema es el verano, fíjate en la cifra de frío, que es menor que la de calor.
¿Es malo poner un aire acondicionado más potente de lo necesario?
Sí. Un equipo sobrado baja la temperatura enseguida, corta y vuelve a arrancar, y en esos ciclos cortos no llega a deshumidificar.
El resultado es una habitación fría y húmeda, con corrientes, más ruido, más consumo y un compresor que dura menos.
¿Sirve un solo aparato potente para toda la casa?
No. El aire frío no dobla esquinas: un equipo en el pasillo no climatiza los dormitorios.
Para varias estancias, lo razonable es un multisplit o un sistema por conductos si hay falso techo.
¿Qué factor influye más en el cálculo?
La orientación. Una estancia a poniente con sol de tarde puede necesitar un 30 por ciento más que la misma habitación a norte.
Después va el vidrio sin protección solar, que mete mucho más calor que la pared.
¿Te decimos qué equipo te hace falta?
Calculamos la carga de cada estancia y te damos el presupuesto por escrito. Visita y presupuesto gratis en Cubelles, el Garraf y el Penedès.